Orientaciones

El servicio educativo contempla las siguientes fases:
1. Evaluación Diagnóstica (solo en los casos necesarios)    
En los niveles de Enseñanza Básica, la entidad ejecutora aplicará, en forma extraordinaria, una evaluación de diagnóstico a las y los estudiantes que no cuentan con certificado de estudios de Educación Básica. Con los resultados de esta evaluación, podrá determinar en qué nivel de Educación Básica le corresponde al estudiante iniciar su proceso educativo.
  
2. Preparación para el Aprendizaje    
Se debe considerar que gran parte de las personas jóvenes y adultas que participan en esta modalidad abandonaron la educación regular y han permanecido un tiempo más o menos prolongado sin participar en procesos educativos formales, esto hace necesario prepararlas para enfrentar proactivamente el proceso educativo, como también reforzar sus competencias básicas para iniciar la enseñanza en forma adecuada. Para ello, es conveniente que realicen un proceso de apresto o preparación para el aprendizaje, que incluya:
  • organización para el estudio y estrategias de aprendizaje;
  • expresión oral y escrita; comprensión lectora, y
  • operatoria básica matemática, a través de resolución de problemas.
  
3. Desarrollo del proceso educativo propiamente tal   
Debido a que este proceso educativo se realiza a través de planes flexibles semi-presenciales de mayor o menor duración, es indispensable que los estudiantes adquieran el hábito de realizar actividades de autoaprendizaje -las que se ejecutan durante todo el proceso educativo- a través de material elaborado por la entidad ejecutora, de actividades sugeridas en los textos de estudio y guías de aprendizaje proporcionados por el Ministerio de Educación, u otras alternativas de autoaprendizaje que el estudiante pueda efectuar en su hogar después de las clases presenciales. Este autoaprendizaje debe abarcar a lo menos el mismo número de horas de clases presenciales para que sea efectivo y se produzcan los avances esperados.
Asimismo, es necesario que las y los estudiantes dispongan de horas de consultorías, fuera de las horas de clase, para recibir orientación y tutorías sobre aspectos específicos de algún sector de aprendizaje. Estas se pueden efectuar presencialmente o usando medios tales como comunicación telefónica, correo electrónico, o blogs, entre otros, dependiendo de las competencias y conectividad que posean las y los estudiantes.     
 
4. Desarrollo del Plan de Contingencia    
Considerando que las personas que participan en la modalidad flexible tienen responsabilidades laborales y familiares propias de la vida adulta, por lo cual tienden a desertar de los programas de nivelación de estudios, es de suma importancia que la entidad ejecutora tenga especial preocupación por mantener la motivación de sus estudiantes, de modo que estos participen responsable y activamente en el proceso educativo. Dado lo anterior, la entidad aplicará su plan de contingencia, presentado en su propuesta educativa, cuando corresponda, utilizando los medios pedagógicos y motivacionales necesarios para que las y los estudiantes permanezcan en el programa.
 
5. Reforzamiento de los Aprendizajes   
El servicio educativo finaliza una vez que las y los estudiantes aprueben el nivel o ciclo que estén cursando, o bien, cuando se hayan presentado a las tres oportunidades de examinación.
Luego de cada examinación, la entidad ejecutora debe efectuar clases de reforzamiento a los estudiantes que mantienen algún sector de aprendizaje en proceso y hasta la fecha en que se aplicará la siguiente examinación. Este mismo procedimiento se repite en la eventualidad de que aún queden estudiantes en proceso para la tercera examinación. Durante este período se desarrollarán clases presenciales de reforzamiento focalizado y se continuará con guías de trabajo para el autoaprendizaje.